Los errores que debes evitar
Crema solar caducada y cosméticos caducados: riesgos reales
En resumen
- La fecha de un cosmético de bronceado suele ser una fecha de uso recomendada, no una caducidad estricta.
- Lo que cuenta es la conservación, en un lugar fresco y seco, y el olor, el color y la textura del producto.
- Excepción: una crema solar caducada ya no garantiza la protección frente a los rayos UV, cámbiala.
A menudo me preguntan si un producto con la fecha pasada hay que tirarlo o no. ¿Es peligrosa una crema caducada? ¿Y una crema solar caducada? Mucha gente te dirá que hay que respetar las fechas a rajatabla para evitar que proliferen las bacterias. Pero en nuestra tienda la mayoría de los productos vienen en bote: no metes los dedos dentro ni te los aplicas en los labios (salvo los bálsamos labiales y los sticks). Los consejos que siguen los escribo para esa mayoría de productos.
¿Fecha de caducidad o fecha de uso recomendada?
En un cosmético de bronceado rara vez verás una verdadera fecha de caducidad. Casi siempre es una fecha de uso recomendada, o un periodo de uso después de abrirlo. Que no es lo mismo.
En Europa, un producto cosmético que se conserva menos de 30 meses debe indicar una fecha de duración mínima («utilícese preferentemente antes de…»). Si se conserva más, solo lleva el símbolo PAO (Period After Opening, periodo después de la apertura): un pequeño tarro abierto con una cifra, por ejemplo «12M» para 12 meses después de abrirlo. El número de lote, por su parte, permite al fabricante saber la fecha de fabricación.
Estas fechas están pensadas para cubrir las peores situaciones: un producto guardado en un sitio caluroso (los centros de bronceado rara vez son lugares frescos), a pleno sol (lo típico en un escaparate) o que ha cogido una helada durante el transporte. Además, los fabricantes añaden antioxidantes y conservantes para que el producto se mantenga bien, así que muchos evolucionan más despacio de lo previsto.
Lo que de verdad cuenta: la conservación
Al contrario, un producto guardado a pleno sol o en un sitio húmedo, mal cerrado, puede envejecer mucho antes de la fecha que indica el envase. Así que no te fíes solo de la fecha, ni solo de que el bote lleve un tiempo abierto. Guarda tus cosméticos en el lugar más fresco y seco de la casa (nuestro stock está en un local que se mantiene entre 5 y 15 °C todo el año) y ciérralos bien después de cada uso. Pero tampoco te pases: un producto que superó su periodo de uso recomendado hace 6 meses o más ya ha cumplido.
¿Qué riesgos tiene una crema caducada?
En la gran mayoría de los casos, ningún riesgo serio. Lo más habitual es que el producto pierda eficacia, empiece a oler mal o cambie de aspecto. En el peor de los casos, puede provocar efectos más molestos que peligrosos: rojeces, picazón, irritación. Vale tanto para una crema hidratante como para un acelerador del bronceado.
¿Y una crema solar caducada?
Ahí es diferente, y es la única excepción a mis consejos. La función de una crema solar es proteger la piel de los rayos UV. Con el tiempo y el calor, sus filtros pueden perder eficacia: la protección indicada (SPF) solo está garantizada hasta la fecha que figura en el envase y en las condiciones de conservación previstas. Una crema solar caducada, o que se ha pasado todo un verano en la bolsa de la playa, te expone a quemaduras solares. Ante la duda, cámbiala.
Para empezar con una protección nueva, te recomiendo el That'so Pure Sun SPF 20/30/50: un spray solar con protección progresiva (una capa para un SPF 20, dos para un SPF 30, tres para un SPF 50+), que además contiene activos bronceadores con tirosina. Para el baño y el deporte, la loción solar SPF 50 con agentes bronceadores de Australian Gold, resistente al agua 80 minutos.
¿Cómo saber si un producto sigue en buen estado?
Fíate de tus sentidos. ¿El producto ya no huele como siempre, no está homogéneo, ha cambiado claramente de color o tiene restos de moho? Tíralo. Lo mismo vale para un autobronceador caducado: si su color o su olor han cambiado, no lo uses más. En los demás casos, a la mínima duda, haz una prueba: aplica una pequeña cantidad en una zona sensible (cuello, pliegue del codo o de la rodilla) y espera a ver si tu piel reacciona.
El chollo: las fechas cortas en oferta
Compra sin miedo productos con fecha corta o ligeramente pasada, siempre que (y solo si) no se hayan abierto nunca. Suelen estar en oferta: los encontrarás en nuestra categoría caducidad próxima.
No olvides que los fabricantes prefieren que tires los productos pasados de fecha, porque así compras otros. Aunque mi oficio sea venderte productos, quienes me conocen saben que prefiero tratar a mis clientes como socios.
Preguntas frecuentes
¿Se puede usar una crema caducada?
En la mayoría de los cosméticos de bronceado, sí, si el producto se ha conservado bien y mantiene su olor, su color y su textura. A la mínima duda, haz la prueba en una pequeña zona de piel. Única excepción: la crema solar, que hay que cambiar.
¿Qué significa «12M» en un cosmético?
Es el símbolo PAO: el producto se conserva 12 meses después de abrirlo. Apunta la fecha de apertura en el bote, es lo más sencillo para no perderte.
¿Una crema caducada puede volverse peligrosa?
Rara vez. Una crema mal conservada puede contaminarse, sobre todo un tarro abierto en el que se meten los dedos: olor desagradable, aspecto distinto y, a veces, irritación de la piel. Un bote cerrado y guardado en un lugar fresco envejece mucho mejor.
En resumen
Una fecha pasada no convierte un producto en peligroso: lo que cuenta es cómo se ha conservado, su olor y su aspecto. Solo hay que cambiar la crema solar caducada, porque su protección ya no está garantizada. Guarda tus productos en un lugar fresco y seco, haz la prueba ante la duda y aprovecha las fechas cortas a precio reducido en nuestras ofertas.
M@nu

